
Una de las claves para triunfar es la constancia. Hay que ser constante. Si nos proponemos empezar a hablar a nuestro niño/a mientras le bañamos (como hemos comentado antes) lo haremos siempre. De esta manera nuestro hijo sabrá que en el baño su mamá utiliza distintos sonidos a los que él está acostumbrado. Esto es importante, pues ayuda al niño a anticipar lo que va a pasar, está preparado para recepcionar, al niño le gusta saber qué va a suceder y estoy segura que nos pedirá jugar a Splash!.
Es importante aprovechar todas las oportunidades para repetir el vocabulario o las estructuras utilizadas en otros contextos. Poco a poco nos vamos saliendo con ese vocabulario y esas estructuras trabajadas en el baño, a otros escenarios. Por ejemplo, podemos decir al niño que no salpique mientras que se lava las manos, o que no salpique al pisar un charco. En ese caso no utilizamos stop, sino don't, quedando de la siguiente manera: don't splash!.
Si tenéis alguna duda sobre pronunciación, reglas gramaticales, vocabulario, o por ejemplo, por qué es don't splash y en la bañera es stop splashing???. no dudéis en escribir en el apartado DUDAS/EXPLICACIONES y os responderé encantada.
PRIMERAS CLAVES
- Constancia (una vez que decidamos comenzar no lo dejaremos)
- Repetir el vocabulario o las estructuras
- Motivación (si nosotros estamos motivados contagiamos de esa motivación a nuestro hijo)